Es tres de noviembre. Feliz inicio de Fiestas Patrias a todos en Panamá y a quienes fuera de ella, la felicitan y aman. He escrito estas líneas, bajo la melodía poética de Ricardo Miró:

Patria, por Ricardo Miró (fragmento).

La Patria es el recuerdo… Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

La Patria son los viejos senderos retorcidos
que al pie, desde la infancia, sin tregua recorrió
en donde son los árboles antiguos conocidos
que al alma nos conversan de un tiempo que pasó.

En vez de estas soberbias torres de áurea flecha,
En donde el sol cansado se viene a desmayar,
Dejadme el viejo tronco donde escribí una fecha,
Donde he robado un beso, donde aprendí a soñar.

¡Oh mis vetustas torres, queridas y lejanas:
yo siento la nostalgia de vuestro repicar!
He visto muchas torres, oí muchas campanas,
pero ninguna supo, ¡torres mías lejanas!
cantar como vosotras; cantar y sollozar.

(… y repite el Poeta:)

La Patria es el recuerdo… Pedazos de la vida
Envuelta en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

(Fin del fragmento)

Amigos:
En resumen, puedo decirles que la Patria es nuestra Memoria; el conjunto de los testigos del Pasado panameño que nos susurran fragmentos, a veces aún inconexos, de quiénes hemos sido, de dónde hemos venido (una plétora de lugares a veces fantásticos), quiénes somos; y ya de pie en la Encrucijada actual las voces niñas de la Patria Porvenir nos urgen a decidir su destino. La Patria se hace tangible en el Patrimonio Histórico. Sus ruinas, sus edificios, sus muertos; sus objetos, su arte; todos son invaluables tesoros. Honrar a la Patria es cuidarlos y hacer cumplir sus leyes de protección. Honrar a la Patria es estudiar y acrecentar con metodología científica rigurosa ese conocimiento para todos. Es evitar destruirlo. Es respetar el tesoro colectivo y darlo a conocer al mundo con orgullo. No es tarea de unos cuantos, sino de todos nosotros. ¡Oh Patria, tan pequeña! El Patrimonio Histórico no es un bien renovable. Que tus hijos, naturales y por voluntaria y fervorosa adopción, no cejemos nunca en tu protección. Que Dios nos proteja, Amén.

Saludos,

Katti Osorio Ugarte, Ph.D.